Tercio Medio Facial

¿Qué podemos tratar en esta área facial?

Por duro que parezca, hablar del tercio medio facial es hablar de flacidez. Es ahí, en la zona central del rostro, donde se produce el descenso de los tejidos medios y profundos. Con el paso de los años, la dermis tiende a afinarse de manera que deja de dar sustento a la piel. De forma muy resumida, esto ocurre por la progresiva pérdida de fibras de colágeno y elastina. Desde el punto de vista funcional, la piel ralentiza todos sus procesos, baja su tasa de renovación celular y se vuelve menos eficiente. Es entonces cuando la flacidez llama a la puerta.

OBJETIVO A TRATAR

Los pómulos y los surcos nasogenianos

  Es inevitable. Cuando hablo del tercio medio facial, me viene a la mente la cara de un bulldog. Que sí, que son muy graciosos, pero ¿¡verdad que no te gustaría terminar pareciéndote a ellos!? Y es que, como ocurre en el caso de esta especie canina, el descenso del pómulo lleva asociado la aparición de dos grandes surcos a lado y lado de la boca. En el argot médico-estético, los llamamos surcos nasogenianos. Podríamos definirlos como esas dos líneas que unen visualmente las aletas nasales con la comisura del labio. A diferencia de las arrugas de expresión, aquí nada tiene que ver la contracción muscular. Este tipo de pliegues se consideran de naturaleza estática. Una vez han aparecido, son permanentes y visibles sin necesidad de gesticular. Por eso y, al tratarse de hundimientos en la piel, debemos recurrir a los rellenos dérmicos. Este es el único tratamiento capaz de reponer los volúmenes perdidos tanto a nivel de pómulo como de surcos nasogenianos.

TRATAMIENTO

Los rellenos dérmicos de ácido hialurónico

Como ves, el ácido hialurónico es de lo más versátil, lo mismo nos sirve para una ojera que para un pómulo o una arruga estática. Pues sí y no. Verás, aunque la molécula es siempre la misma, podemos jugar con su densidad y adaptarla a la zona que queremos tratar. El tercio medio facial, nos demandará una densidad mucho mayor que la ojera. Y esto ¿¡por qué!? Muy sencillo, porque en el tratamiento del pómulo buscamos, no solo reponer el volumen, sino proyectarlo hacia fuera para dar definición y sustento al rostro. De forma secundaria, podemos mejorar los surcos nasogenianos, aunque si estos están muy marcados, será necesario infiltrar ácido hialurónico de forma concreta.
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