Contorno del ojo

Relleno de ojeras

Las ojeras nos echan años encima. Su presencia apaga nuestra mirada haciendo que parezcamos cansados e, incluso, tristes. De esto fuimos especialmente conscientes durante la pandemia, cuando el uso obligatorio de la mascarilla hizo que centráramos toda nuestra atención en el aspecto del ojo y su contorno. Desde entonces, el tratamiento para corregir ojeras ha pasado a ser uno de los
procedimientos estéticos más demandados a nivel mundial. Y es que, como dice el refrán, “una mirada vale más que mil palabras”. Pero ¡ojo! Porque no todas las ojeras son iguales. Estas pueden presentar hundimiento, pigmentación y/o bolsa. Sí, has leído bien. Estas tres variables pueden darse tanto de forma independiente como simultánea. Es importante distinguir cuáles son los componentes que intervienen en cada caso para ajustar el abordaje.

Tipos de ojeras

El hundimiento se produce en torno al párpado inferior como consecuencia de la pérdida de densidad cutánea. La piel que rodea al ojo es extremadamente fina y eso la hace especialmente vulnerable a los efectos del paso del tiempo. Con la edad, la dermis pierde consistencia y los tejidos tienden a descender, haciendo que el surco de la ojera se deprima y se haga más evidente.

Por otra parte, las alteraciones de la pigmentación pueden tener origen vascular o melánico. En el primero de los casos, vemos como la pérdida de volumen a nivel del párpado inferior trae consigo un efecto de transparencia. Al estar la piel más hundida, los vasos sanguíneos subyacentes se hacen más evidentes, aportando un tono violáceo a la ojera. Por el contrario, en el caso de las ojeras pigmentadas melánicas, lo que se produce es una liberación excesiva y localizada de melanina, en personas con predisposición genética. El tono resultante, ya no tiende al violeta sino al marrón.

Por último, tenemos las ojeras que presentan bolsa. En este caso el problema no es la depresión de los tejidos sino su protuberancia. La piel se abulta como resultado de la acumulación de líquidos o de grasa. Cuando el problema es la retención de líquidos, decimos que estamos ante una bolsa pasajera, muy pronunciada a primera hora de la mañana y con clara mejoría conforme avanza el día. El responsable de este fenómeno es el músculo orbicular que rodea al ojo. Entre sus funciones está la de drenar el líquido acumulado en la zona. Para hacerlo, durante el día se contrae con mucha frecuencia, al sonreír o pestañear, por ejemplo. Por la noche, sin embargo, permanece inmóvil, lo cual hace que el drenaje hacia los vasos linfáticos, se interrumpa. Por eso, al despertar, la retención es mayor. En este caso, el problema es relativamente fácil de resolver, cosa que no ocurre cuando las bolsas se dan por acumulación de grasa.  Entonces, la solución pasa necesariamente por la cirugía.

Los fillers de ácido hialurónico

Los fillers de ácido hialurónico son, sin duda, nuestro mejor aliado en el tratamiento de las ojeras hundidas. Se trata de un material de relleno dérmico que nos permite revertir la depresión del surco y reponer el volumen perdido. Además, de forma secundaria, nos es muy útil para resolver problemas de pigmentación de tipo vascular. El efecto de llenado del filler impide la transparencia de los vasos sanguíneos que hay bajo la piel del párpado inferior, lo que se traduce en un tono más natural y favorecedor.

El ácido hialurónico tiene la ventaja de ser un producto 100% reabsorbible que el organismo reconoce como propio y que, por tanto, no de problemas a lo largo del tiempo. Por su capacidad para retener el agua, resulta altamente hidratante. Por eso, además de recuperar la densidad de la ojera, nutre y mejora la calidad de la piel circundante. Dentro del amplio catálogo de ácidos hialurónicos que existen, en Dermatología Velázquez trabajamos con Teosyal® Puresense Redensity 2 de Teoxane, que es el único con indicación para ojeras.

La infiltración se realiza desde un punto a distancia y mediante el uso de cánula. De este modo conseguimos depositar el relleno en varias direcciones con un único punto de entrada, lo cual reduce considerablemente el riesgo de hematomas y minimizamos la inflación post-procedimiento. El tiempo de recuperación es mínimo y el resultado inmediato. Aún así, el material puede tardar varias semanas en terminar de asentarse. Por eso solemos programar una visita de consolidación al mes. En ella valoramos el resultado y, de ser necesario, hacemos pequeñas correcciones.

El Resurfacing periorbitario con láser

La medicina estética cada vez tiende más hacia el abordaje integral. Tratar la ojera como algo puntual es posible, pero no siempre es lo óptimo y te explico por qué. Por las características de la piel que rodea al ojo, diez veces más fina que la del resto de la cara, es fácil que termine presentando hiperlaxitud. Para evaluar el grado de elasticidad y recuperación de la piel del párpado inferior, tú mismo puedes realizar una sencilla prueba llamada Snap Test. Mediante un ligero pellizco vas a poder comprobar cómo de rápido se recupera esa piel. La realidad es que en la mayoría de los pacientes que acuden a consulta preocupados por sus ojeras, se observa una recuperación deficiente.

He aquí la razón por la que preferimos apostar por un tratamiento del contorno del ojo mucho más ambicioso. Tratar el hundimiento está bien, pero no siempre es suficiente para refrescar y rejuvenecer la mirada de forma completa. La solución pasa por recuperar la densidad y calidad de la piel. Si lo logramos podremos minimizar las arrugas periorbitarias. Y no, no me refiero a las patas de gallo. Existe mundo más allá de ellas. Las periorbitarias son mucho más finas, numerosas y superficiales.

Si en el caso de las patas de gallo, optamos por emplear la toxina botulínica por su capacidad de relajar la contracción muscular, en el caso de las arrugas del contorno del ojo, contamos con la técnica del Resurfacing periorbitario con láser. Existen dos versiones de esta terapia, la ablativa y la no ablativa.

En el primero de los casos infligimos un daño controlado en forma de columnas de ablación. Esto significa que destruimos selectivamente parte de los tejidos cutáneos para inducir el proceso de reparación y con él, la producción de colágeno. En la versión no ablativa, la técnica resulta menos lesiva, más sutil pero mucho más práctica si, por tu estilo de vida o trabajo, necesitas una incorporación rápida a tu rutina.

El objetivo del Resurfacing periorbitario con láser es renovar la piel del contorno del ojo, mitigar la flacidez del párpado inferior y atenuar las arrugas que en este aparecen. Al promover la síntesis de nuevo colágeno, logramos redensificar y mejorar la calidad de la piel. De forma simultánea, podemos atenuar manchas, rojeces y pequeñas cicatrices. Posiblemente este sea el tratamiento de rejuvenecimiento facial no quirúrgico más potente que existe y lo mejor de todo, es que no solo está indicado para el contorno del ojo. Te lo cuento aquí.

Especialistas en el tratamiento del contorno del ojo en Majadahonda

En Dermatología Velázquez somos especialistas en el tratamiento del contorno del ojo en Majadahonda.

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